Lo que se sabe del Remdesivir

Fuente: PUBLICADO EN SIETES. Instituto Catalán de Farmacología
Moynihan RMacDonald HBero LGodlee FCommercial influence and covid-19
British Medical Journal (BMJ)
24 de junio 2020
Volumen 369 página(s) m2456
Un desequilibrio grave de la investigación sobre la COVID-19 favorece fuertemente el estudio de los tratamientos farmacológicos sobre las intervenciones no farmacológicas, y hay muchos ensayos demasiado pequeños o demasiado débiles para producir resultados fiables. Igualmente preocupante es la publicación de resultados parciales o preliminares antes de su revisión por pares, a menudo a través de comunicados de prensa, lo que distorsiona las percepciones públicas, los estudios en curso y las respuestas políticas a la pandemia.
Remdesivir es un ejemplo clave. Fabricado por Gilead, no estaba autorizado para ninguna indicación cuando comenzó la pandemia, pero a principios de abril el NEJM publicó un pequeño estudio descriptivo de uso compasivo financiado por Gilead. Una tercera parte de los autores eran empleados de Gilead, y el comunicado de prensa de la compañía describía “mejoría clínica en un 68% de los pacientes en este conjunto modesto de datos”. A pesar de que se trataba de un estudio no aleatorizado y no controlado financiado por la compañía, con sólo 53 pacientes, los titulares de prensa describieron signos “esperanzadores” y hablaban de que dos terceras partes de los pacientes mejoraban.
Dos semanas más tarde Lancet publicó un ensayo clínico controlado con placebo realizado en China (Wang et al-103630) en el que no se registró mejoría en la variable principal ni en el tiempo hasta la mejoría. Se tuvo que detener el tratamiento a causa de acontecimientos adversos en un 12% de los participantes del grupo remdesivir y un 5% de los del grupo placebo. El ensayo fue detenido antes de que se verificara la totalidad del reclutamiento previsto, de modo que los resultados no fueron concluyentes, pero no descartaban la posibilidad de efecto beneficioso, según un comentario acompañante.
El mismo día en que se publicó el ensayo de Wang et al-103630, otros dos acontecimientos ayudaron a sostener el bombo publicitario global sobre remdesivir. Primero, un optimista comunicado de prensa de Gilead mostró resultados preliminares de otro estudio financiado por Gilead, semanas antes de su presentación para publicación. Segundo, Anthony Fauci, miembro del Grupo de Trabajo sobre Coronavirus del presidente Trump, anunció inesperadamente resultados preliminares de un ensayo clínico de financiación pública que se estaba realizando en EEUU. Uniéndose a la promoción que había hecho Trump de remdesivir, Fauci le dijo al mundo que los resultados del ensayo sugerían que este fármaco podría convertirse en el tratamiento estándar de la COVID-19, antes de que resultados revisados por pares pudieran ser comprobados.Este ensayo de financiación pública fue publicado en el NEJM casi un mes después (véase Beigel et al-103631). Este artículo sobre resultados preliminares mostraba una diferencia de cuatro días menos hasta la recuperación en los pacientes tratados con remdesivir, en comparación con placebo, pero ninguna diferencia significativa en mortalidad. Además, en el artículo SE REVELABA QUE LA VARIABLE PRINCIPAL HABÍA SIDO MODIFICADA DURANTE EL ENSAYO, y que, siguiendo la recomendación del Comité de Seguimiento de la Seguridad y el anunci público de Fauci en abril, los médicos eran autorizados a ofrecer el tratamiento con remdesivir a los pacientes aleatorizados a placebo, lo que acabó con el enmascaramiento entre remdesivir y placebo.
El artículo también revelaba que Gilead suministró el fármaco, que uno de los investigadores era empleado de Gilead, y que otros seis autores declaraban recibir dinero de Gilead. Una nota adicional revelaba que empleados de Gilead “participaron en la discusión sobre el protocolo y en llamadas semanales de seguimiento”, un nivel de participación que sugiere que este ensayo no puede ser considerado independiente de la compañía fabricante.
Independientemente de lo que finalmente se pueda conocer sobre la eficacia y los efectos adversos de remdesivir, una vez más la influencia comercial parece estar determinando excesivamente las percepciones públicas positivas de un fármaco de eficacia todavía no demostrada.Se pueden expresar preocupaciones parecidas en relación con la fiabilidad de las pruebas diagnósticas de COVID-19, todo lo cual exige una reforma urgente de los procedimientos de autorización de pruebas diagnósticas. Ambos casos subrayan la importancia crítica de una evaluación rigurosa e independiente de pruebas diagnósticas y tratamientos.

En apoyo de Luis Ocampo

Adhesión al comunicado de la Federación de Asociaciones de Defensa de la Salud Pública en apoyo del Dr. Luis Ocampo.

Ante la información de que nuestro compañero de el Dr. Luis Ocampo va a ser juzgado el 17 y 18 de junio por la Audiencia Provincial de Madrid por un presunto atentado a la autoridad en el trascurso de una manifestación, desde la FADSP queremos comunicar:

1- Que el Dr. Luis Ocampo ha mantenido a lo largo de su actividad como médico de familia una intachable práctica de entrega profesional, incompatible con el comportamiento violento que se la imputa

2.- Además, Luis Ocampo ha mostrado una gran preocupación y entrega por mejorar y defender la sanidad pública, colaborando activamente y desinteresadamente con las Plataformas para la Defensa de la Sanidad Pública de Castilla y León.

3.- La movilización ciudadana, reprimida con tanta violencia, estaba dirigida a denunciar hechos que ahora están siendo objeto de investigación por la fiscalía del Estado

4.- Recientemente se ha objetivado a nivel nacional e internacional una actitud de violencia de algunos cuerpos policiales, incompatibles con los derechos ciudadanos. Los videos de los acontecimientos muestran que este compañero fue objetivo de una violencia absolutamente injustificada, como prueban las lesiones sufridas por él mismo que requirieron su ingreso hospitalario

5.- Exigimos, por lo tanto, la absolución del Dr Luis Ocampo y el resarcimiento por los daños que se le produjeron

Racismo: la otra pandemia

BMJ 2020 ; 369 doi: https://doi.org/10.1136/, Fiona Godlee.

El racismo es repentinamente, por fin, un asunto de todos, y actuar contra él es responsabilidad de todos.

Ahora más que nunca, nos damos cuenta que  ya que no podemos abordar covid-19 a menos que abordemos el racismo. Esta comprensión puede ser menos obvia para algunos, que ven el flujo global de dolor y enojo por el asesinato de George Floyd en Minneapolis como una distracción o un conflicto con los esfuerzos para contener el virus.

Los comentaristas en The BMJ dejan en claro que estas dos cosas están profundamente interconectadas y deben tratarse juntas. El racismo es un problema de salud pública porque mata a las personas. Es el motor subyacente que coloca a las personas de los grupos étnicos minoritarios en el centro de la pandemia. Es un cofactor para covid-19 y un determinante social clave de la salud. 

Ninguna respuesta efectiva a covid-19 puede ignorar estos factores. Lamentablemente, eso es lo que el informe de Public Health England que acaba de publicar, lo que provocó la protesta de grupos de minorías étnicas en todo el Reino Unido. El informe dedica solo una pequeña proporción de sus páginas a la etnicidad y, aunque confirma lo que sabíamos, que las personas de los grupos étnicos minoritarios tienen más probabilidades de infectarse y morir de covid- 19: no intenta explicar las disparidades ni hacer recomendaciones para la acción.

«Una oportunidad perdida», dicen Parth Patel y colegas: «el gobierno ha descubierto efectivamente quién está muriendo de covid-19 sin ninguna estrategia o recomendación sobre qué hacer al respecto». Es crucial analizar las causas de la desigualdad en salud y asistencia social para reducir el riesgo de nuevas infecciones y muertes.

Si podemos ver el racismo por lo que es, una cicatriz en la sociedad que nos daña a todos, y si podemos actuar para combatirlo en todas sus formas, entonces la luz que el Covid ha iluminado sobre el racismo nos guiará a un lugar mejor.