Definición de Covid Persistente

Definición de Covid Persistente

Instituto de Salud Carlos III, 21 de julio de 2022

Las primeras conclusiones del estudio Ciberpostcovid apuntan a un consenso en el uso de la terminología Covid Persistente o síndrome post-Covid, así como su definición como ‘conjunto de síntomas multiorgánicos no atribuibles a otras causas que perduran tras la fase aguda de la infección‘.

Así, los resultados preliminares de este estudio fueron compartidos por la ministra de Sanidad, Carolina Darias, y el director del ISCIII, Cristóbal Belda, durante la última reunión plenaria del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS).

La definición de Covid Persistente consensuada, similar a otras ya propuestas por organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), se acompaña de otras conclusiones del estudio sobre los síntomas más frecuentes, su curso y evolución, la duración y gravedad, los aspectos necesarios para el diagnóstico, las prioridades en investigación y el estudio del impacto en la calidad de vida de las personas.

Descripción de síntomas

En cuanto a los síntomas, los más frecuentes son neurocognitivos, como pérdida de memoria, dificultad de concentración y confusión; musculoesqueléticos, como dolor articular o muscular y limitación en la movilidad; sistémicos, como fatiga, debilidad, fiebre y malestar general; y neurológicos/neuromusculares, como olfato y gusto distorsionados, cefalea y falta de reflejos.

Entre la sintomatología psicológica/psiquiátrica, se encuentra la ansiedad, depresión y alteraciones del sueño; y en los respiratorios/cardiopulmonares, tos, dolor de garganta, disnea y presión en el pecho. La variabilidad de los síntomas, su fluctuación y persistencia más allá de la fase aguda de la infección y su extensión más allá de los tres meses son tres de los conceptos más repetidos en esta fase del estudio.

Los investigadores determinaron diversos factores necesarios para medir el impacto de la Covid Persistente en la calidad de vida, como la relación con la salud global, función física, estado psicológico, actividad diaria, relaciones sociales y familiares y rendimiento laboral. Asimismo, se observó un consenso en prestar especial atención no solo al desarrollo de la enfermedad, también a las posibles consecuencias sociales derivadas de ella.

Diagnóstico de infección aguda

Este estudio confirma que, para establecer un posible diagnóstico de la Covid Persistente, es necesario disponer, además de la citada definición, de un diagnóstico previo de la infección aguda, bien con pruebas de laboratorio o por inclusión en la historia clínica; descartar otros problemas de salud a los que pueda vincularse la sintomatología; definir posibles problemas previos de salud de las personas afectadas, y diferenciar los daños y secuelas producidas por la infección aguda de los síntomas que pueden atribuirse a la Covid Persistente.

Esta investigación, que coordina el CIBER-ISCIII, y que comenzó a finales del año pasado y sigue en marcha, tiene como objetivo general obtener claves científicas para hacer frente a la Covid Persistente, y se desarrolla en varias fases. La primera trata su definición, y las siguientes aportarán información sobre el proceso diagnóstico, los posibles predictores clínicos y biológicos, la carga de la enfermedad y las opciones terapéuticas.

La motivación de este estudio es reunir mayor conocimiento científico y paliar la falta de consenso generalizado en torno a los síntomas persistentes que en ocasiones quedan tras superar la infección aguda. Para su realización, se está contando con una representación de expertos científicos y personas afectadas.

Para realizar la primera fase de este estudio, se llevó a cabo un estudio cualitativo -con un modelo Delphi, entrevistas a expertos y grupos de discusión- y se revisaron la literatura científica y las guías clínicas existentes, todo ello contando con la valoración de pacientes y profesionales implicados en el manejo de la Covid-19.

Evaluación de la gravedad

En concreto, en este proceso participan representantes de pacientes y familiares; investigadores de las áreas temáticas de CIBER y otras redes de investigación estatales; profesionales sanitarios que realizan práctica clínica, propuestos por 23 sociedades científicas; y profesionales del ámbito de gestión clínica de las comunidades autónomas.

Con respecto a la evaluación de la gravedad de los casos de Covid Persistente, los investigadores señalan que es complicado hablar de ‘gravedad clínica‘, y que la etiología y la fisiopatología de este síndrome aún no se describieron en profundidad, por lo que una opción es describir perfiles de alteración funcional.

«Esta opción puede ser, también, compleja, ya que aún no existe una escala validada para medir las alteraciones funcionales provocadas por la Covid persistente», remarcan los científicos. En todo caso, añaden que «se observa una falta de acuerdo sobre los factores potenciales de riesgo/ predisponentes, especialmente en el consenso cuantitativo».

Por otro lado, los resultados preliminares señalan, también, la complejidad para decidir sobre la idoneidad de establecer una definición y abordaje específicos para posibles casos de Covid Persistente en la población pediátrica, debido a las dificultades añadidas para interpretar síntomas en la misma, a la no existencia de un consenso clínico y a la falta de evidencias en la literatura científica

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