El avance implacable de la medicina industrial: «Too much medicine»

FUENTE: https://www.bmj.com/content/377/bmj.o1466?utm_source=etoc&utm_medium=email&utm_campaign=tbmj&utm_content=weekly&utm_term=20220617

El sobrediagnóstico y el sobretratamiento ya están reconocidos oficialmente por la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.  Sin embargo, el avance de la “medicina industrializada” es implacable. Las razones son complejas, pero el dinero es el principal impulsor. “Vender enfermedades” es un negocio rentable, y comercializar enfermedades explota los miedos y las emociones de los pacientes. La política juega un papel, porque los nuevos tratamientos y las promesas de intervenciones de alta tecnología son atractivas para los votantes. Los profesionales de la salud también se ven atraídos por su deseo de hacer todo lo posible por el paciente que tienen enfrente. El panorama es confuso debido a que algunas enfermedades y poblaciones están infradiagnosticadas y tratadas. Todo esto se amplifica y complica con la pandemia del covid.

Demasiada medicina, un concepto que lleva mucho más de 20 años en desarrollo, puede parecer un boxeador contra las cuerdas esperando el golpe de gracia de las industrias que venden enfermedades. Ese golpe de gracia no llegará. No vendrá debido a la fuerte evidencia que ya tenemos de los daños causados ​​por el sobrediagnóstico y el sobretratamiento. No vendrá porque la locura de la creciente demanda de servicios de salud, de “atención médica de bajo valor”, deba detenerse, porque los sistemas de salud en todas partes están al borde del colapso. No vendrá porque los intereses financieros que impulsan demasiada medicina estarán cada vez más expuestos a medida que las sociedades continúen abriéndose. No vendrá porque haya suficientes médicos, legisladores y pacientes comprometidos, armados con evidencia y soluciones, para seguir luchando, como vi en la última Conferencia sobre prevención del sobrediagnóstico en Calgary la semana pasada.

Pero algunas cosas necesitan cambiar. Shannon Brownlee y Deborah Korenstein (doi: 10.1136/bmj.n117 ) preguntaron si “dejaríamos de abusar de la atención médica de bajo valor si supiéramos con qué frecuencia daña a los pacientes”. Un enfoque en los daños a los pacientes del sobrediagnóstico y el sobretratamiento sería un argumento más poderoso que un enfoque en los costos. Esto requiere que la ciencia de los daños sea mejor considerada en el diseño de la investigación, en la vigilancia de los sistemas de salud, en la educación clínica, en los sistemas de apoyo a las decisiones y por los medios de comunicación. El BMJ podría desempeñar un papel más importante al introducir una nueva sección en los resúmenes de investigación que obligue a los autores a explicar si consideraron los daños y qué encontraron.

Una segunda linea de cambio sería adoptar la evidencia de los datos observacionales y del mundo real y optimizar los datos para informar mejor a los médicos y a los encargados de formular políticas, sin diluir la importancia y la centralidad de los ensayos controlados aleatorios bien diseñados. Sobre todo, la campaña contra el exceso de medicamentos necesita un reinicio del sistema para pasar de la retórica y la evidencia dispersa a la evidencia procesable y el impacto medible.

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