La diáspora médica

Después de una reducción motivada por la pandemia en el 2020, los trámites de médicos españoles para poder ejercer en el extranjero marcaron un récord histórico el pasado año, según los datos del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), organización encargada de expedir los certificados de idoneidad necesarios. Las condiciones laborales y retributivas para los facultativos en diferentes países de nuestro entorno constituyen un poderoso imán para las nuevas generaciones. Aunque no puede hablarse de diáspora, la tendencia apunta a un incremento de la emigración de profesionales médicos.

 

Un facultativo francés del hospital transfronterizo de la Cerdanya gana el doble que uno español

Según el CGCOM, los destinos predilectos de los solicitantes son Francia, el Reino Unido, Irlanda, Suiza y Alemania. Entre los no europeos, el más demandado es Argentina, seguido de Emiratos Árabes Unidos. Catalunya (28%) y Madrid (18%) son las comunidades con mayor número de solicitudes. El 56% pertenecen al ámbito hospitalario y un 12% a la atención primaria. Un dato ilustrativo: la mayoría de los certificados (43,5%) son para menores de 36 años y solo un 18% para mayores de 51.

Aunque la cifra de emigrantes todavía es tolerable, las organizaciones médicas consideran significativo, y preludio de mayores incrementos, el hecho de que esté aumentando desde el 2011, salvo el paréntesis del 2020. “Es significativo, pero preocupa mucho más la cifra de médicos que se jubilan y que el sistema no haga nada para hacerse más atractivo”, explica Marc Soler, director general del Col·legi de Metges de Barcelona, que agrupa a unos 36.000 facultativos, el 80% de los catalanes. De este colegio se dieron de baja en el 2021 para trabajar fuera 171 médicos, de los que 103 son extranjeros y 67 españoles. “No podemos competir retributivamente con los países de nuestro entorno”, apunta Soler. Se da la circunstancia, por ejemplo, que los especialistas franceses del hospital transfronterizo de Cerdanya, en Puigcerdà, cobran el doble que los españoles.

“El problema no son los números, sino la tendencia”, alerta Xavier Lleonart, secretario general del sindicato Metges de Catalunya. El 57% de los de los médicos residentes, generalistas o futuros médicos se plantea irse del país al terminar la residencia, según una encuesta desarrollada en noviembre por la Asociación MIR España entre 760 profesionales. Esta evidencia “tendría que hacer saltar todas las alarmas”, avisa Lleonart: “Hace tiempo que avisamos de que esta situación empeorará progresivamente porque la Administración no está dando salida a las necesidades de los facultativos de este país”.

En su opinión, la mejora laboral y económica que implica trabajar en otros países se une a las particularidades de un cambio generacional. “Cuando yo tenía 35 años medíamos las distancias al lugar de trabajo en minutos en coche y ahora se miden en horas de avión. O, si vives en Figueres y en Perpiñán (a menos de una hora en coche) ganas mucho más y tienes menos presión asistencial, el atractivo es evidente”.

La fuga de mano de obra no es la principal dificultad, pero “se añade a la larga lista de problemas” del sistema de salud y apunta a un futuro desesperanzador, aventura Lleonart. “El país se quedará despoblado de profesionales sanitarios, con lo que la calidad asistencia caerá de manera drástica”. Se calcula que el 20% de la plantilla de médicos de Catalunya (unos 8.000) se jubilará en los próximos cinco años, y no se vislumbra un relevo­.

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