Más allá de la pandemia

Futuro, ¿qué futuro? Claves para sobrevivir más allá de la pandemia (Pòrtic en catalán y Ariel en castellano) es el último libro de Santiago Niño-Becerra (Barcelona, ​​1951), doctor en Economía y catedrático emérito de la Universitat Ramon Llull. Autor de numerosas obras de divulgación económica en los últimos años, pronostica un panorama sombrío para las próximas décadas, en el que los Estados se debilitarán, las grandes corporaciones empresariales ganarán poder, el capital se concentrará y la desigualdad crecerá aún más. Durante la entrevista descarta cualquier opción de revuelta social en una era en la que, considera, la tecnología hará posible un absoluto control social y plantea un «trinomio social» que serviría para atenuar el malestar: «Renta básica, marihuana legal y ocio gratuito». Lo entrevistamos en el Institut Químic de Sarrià (IQS), donde da clases de Estructura Económica.

Considera que la pandemia es el capítulo final de la crisis iniciada en 2007, pero lo que vendrá a partir de ahora no será precisamente mejor, sino un modelo en el que la concentración de capital se intensificará, la desigualdad crecerá y el desempleo aumentará significativamente. ¿El futuro será peor para la mayoría de la población?  Sí. El modelo que estábamos viviendo es el que se implantó después de la II Guerra Mundial y que a partir de 2007 entró en una crisis sistémica, en la que deben cambiar muchísimas cosas para hacer un modelo nuevo. La crisis de 1929 terminó en 1947, son muchos años; con una duración similar, esta crisis acabará entre 2023 y 2025. Las cosas que digo —concentración de capital, desigualdad, concentración de riqueza, poder creciente de las grandes corporaciones, tendencia al oligopolio…— ya estaban viniendo, simplemente con la pandemia se aceleran, es como un turbo. Con la pandemia nos dimos cuenta de que podíamos hacer cosas que no hacíamos, como el trabajo online, el uso de la tecnología se incrementó muchísimo. Más que un creciente desempleo, creo que iremos a un empleo a tiempo parcial, por proyectos. Donde seguro que no vamos es a un escenario de contrato indefinido a tiempo completo.

Por otra parte, con la pandemia se ha acelerado el cambio en el orden internacional que se puso en marcha cuando se disolvió la Unión Soviética, en 1991. Entonces había un único ganador, Estados Unidos, China era una potencia de tercer orden, el euro todavía estaba en las tablas de diseño de los economistas académicos, ni siquiera se había aprobado el Tratado de Maastricht. Todo esto ha ido cambiando y hay fechas cruciales. En 2001, China entra en la Organización Mundial del Comercio y esto le abre las puertas a un crecimiento bestial; en 2007 comienza la crisis con el crash financiero; 2012, crisis de la deuda e inyección de anfetaminas financieras; 2018, el Fondo Monetario Internacional ya comienza a realizar los primeros estudios diciendo que los efectos de estas anfetas se están diluyendo y llega el coronavirus y más deuda. Y la invasión de Ucrania por parte de Rusia será otro acelerador en el cambio en el orden internacional.

¿Esas «anfetaminas financieras» es lo que permitió prolongar el actual modelo?   La economía estaba dopada. Durante una semana se dijo que la crisis del coronavirus serviría para que las empresas zombis se muriesen, luego se dejó de decir, pero eso va a suceder. [La patronal] Pimec ha sacado un estudio en el que dice que hasta el 40% de empresas no podrá devolver la deuda. Esto acabará porque la inflación estructural que tenemos ahora hará que los bancos dejen de comprar deuda. No creo que los tipos de interés suban mucho, porque ya se ha demostrado que con este nivel de inflación la política monetaria no funciona, como tampoco las bajadas de impuestos… La oferta se tiene que recuperar y, evidentemente, debe normalizarse toda la situación financiera, y, ahora sí, las empresas que no sean sólidas caerán.

Con este nuevo modelo continuaremos dentro del capitalismo, pero el escenario para los que hemos vivido el viejo modelo, para la mayoría de la población actual, será muy feo, muy duro. Las personas que no tengan una alta capacidad de resiliencia lo van a pasar muy mal. La generación del nuevo modelo será la generación T, la que va de 2008 a 2025, porque no arrastrará ningún recuerdo de modelos previos. Será un mundo en el que seguirán existiendo la propiedad privada de los medios de producción y el trabajo asalariado, pero concentrados de otra forma. Por eso se deberá implementar lo que llamo el trinomio social, es decir, renta básica, legalización de la marihuana y ocio gratuito.

Dibuja un escenario de empeoramiento de las condiciones de vida para la mayoría, pero al mismo tiempo descarta algún tipo de revuelta social para darle la vuelta. ¿Por qué?   Básicamente, por dos motivos. El siglo de las revoluciones fue el XIX y la burguesía, el poder económico, aprendió que quien no tiene nada es un mal enemigo. Tras los hechos de Chicago [en referencia a la revuelta que protagonizaron los obreros a finales del siglo XIX, origen de la conmemoración del 1 de mayo] las condiciones laborales de la población empezaron a mejorar. El gran cambio llega después de la II Guerra Mundial, con el modelo de protección social, que apareció porque era necesario comprar la paz social. Además, el modelo generaba PIB, es decir, crecimiento. Entonces, todos contentos.

Si nos fijamos en el momento actual, estamos con unas cifras de inflación desbocadas, desconocidas en cuatro décadas. En la práctica, comporta una acelerada pérdida de poder adquisitivo del grueso de la población. No pinta que los incrementos salariales la compensen. ¿Será puntual o es el inicio de un cambio estructural?   La inflación viene de antes de la guerra en Ucrania, porque cuando el primer soldado ruso cruzó la frontera España tenía ya una inflación del 7,4%. Ésta es una inflación de oferta, no de demanda. La de demanda es la típica inflación en la que existe un incremento de rentas, por una mejora salarial o un incremento de crédito, la gente quiere comprar más, la oferta no llega y suben los precios. Pero periódicamente existe una inflación de oferta en la que, independientemente del nivel de demanda, la oferta no llega. La pandemia rompió todas las cadenas de producción, suministro y logísticas; los stocks estaban a cero porque las empresas ya trabajaban con este modelo y se acabaron de vaciar y cuando las empresas reabrieron ya no los tenían.

Si resulta que en China hay no sé cuántos millones de personas confinadas, la oferta no puede normalizarse. Si a la vez, fruto de estas anfetaminas financieras había una base monetaria y sobraba dinero [a nivel global], llegamos a que la oferta no puede hacer frente a la demanda. Además, si sube la energía y, por tanto, se incrementan los costes de producción y hay tensiones como las producidas por la invasión de Ucrania, pues esta inflación es más grave. Hoy la única forma de arreglar la inflación es que la demanda baje y, evidentemente, que la oferta se normalice, que las fábricas recuperen la producción… Pero la demanda no debe subir.

Buena parte de la subida de la inflación está ligada al enorme encarecimiento de la energía que, en su mayoría, sigue siendo muy dependiente de los combustibles fósiles. Numerosos científicos apuntan que debemos asumir que el futuro inmediato pasa por aquí, porque la producción de los combustibles fósiles ya irá a la baja. Por un lado, la inversión en energías renovables está creciendo y, por ejemplo, Amazon ha entrado ya. Pero es cierto que durante un tiempo vamos a seguir dependiendo del petróleo y el gas. Lo que no acabo de ver son estas predicciones que dicen que a finales de 2023 iremos hacia una inflación del 1,3%. Esto ocurriría si la demanda de energía doméstica se hunde drásticamente y no lo veo de hoy para mañana. Creo que hemos entrado en una época de inflación estructural elevada, pero que no será permanente y conforme vaya aumentando la productividad, a base de tecnología, el nivel de costes irá bajando y el nivel de precios también.

En el modelo que presenta la tecnología será omnipresente y la base de todo. ¿El crecimiento, medido en el PIB, seguirá siendo el gran criterio de evaluación de la economía? Hace años que se pone en cuestión el PIB como medida de la creación de valor de un país. Es cierto que el PIB deja fuera una serie de cosas, como el medio ambiente, pero, por otro lado, si la tecnología cada vez tiene más importancia, cosas como el consumo privado o el consumo público tendrán menos, por lo que no sé si será correcto comparar el PIB de 2035 con el de 2000, porque la composición del PIB habrá cambiado. De momento, sin embargo, no hay alternativa al PIB.

Ya sé que me dirá que no cree en las teorías del decrecimiento, pero, ¿es viable mantener un crecimiento, aunque sea reducido, en un contexto de agotamiento marcado de recursos?   No, creo que entraremos en una fase de encefalograma plano, de estancamiento. Pasaremos de un crecimiento global del 2% o 3% al año, a poco más del 0. Lo que ocurre es que redistribuido de otra forma.

La renta básica, eternamente cuestionada por economistas neoclásicos, parece que se abre paso -en Catalunya está en marcha una oficina para hacer una prueba piloto de su aplicación- y usted la da por hecha. Es que no existe alternativa, es inevitable. El doctor Daniel Raventós tiene modelos de simulación de la renta básica para Catalunya, Euskadi, España…, y ya podría implantarse. Será inevitable porque la demanda de horas de trabajo caerá y si la inmensa mayoría de la población obtiene ahora su renta del salario, pues esto deberá complementarse de alguna forma. El capitalismo hasta ahora ha vivido de expectativas, pero esto desaparecerá por un tema económico, aunque será muy complicado que la gente lo acepte. Con todo, habrá un proceso de conformismo, por eso hace falta renta básica, marihuana legal y ocio gratis.

Considera que los Estados nación van a perder cada vez más peso frente a las grandes corporaciones, pero recientemente se alcanzó un acuerdo global para fijar un nivel mínimo en el impuesto de sociedades. No sé si podría ser un ejemplo a seguir. Si al final acaba poniéndose en marcha este impuesto mínimo sobre los beneficios será porque lo habrán aceptado las grandes corporaciones. En absoluto veo capacidad coercitiva de los Estados [ante ellas]. ¿Quién tiene el poder?

En el caso del Estado español, manifiesta que está en una peor situación que el grueso de los países occidentales, en parte por su enorme deuda pública y que esto conllevará recortes en los servicios públicos y reducción de las pensiones. Pero, teniendo en cuenta que la deuda seguramente es impagable, ¿no se puede ir a un escenario global de quitas que evite medidas de este tipo?   Una forma de que estos recortes fueran más pequeños sería persiguiendo de verdad el fraude fiscal, algo que no se hace. En España, entre el fraude y la elusión fiscal hablamos anualmente de entre 60.000 y 90.000 millones de euros. Además, el Institut d’Estudis Econòmics publicó hace un mes y medio un estudio que decía que anualmente se malgastan 60.000 millones públicos, con gasto absurdo, mal hecho, mal planificado, etc… Empezaría por ahí. En cuanto a la deuda, nadie puede pagarla, pero es que el negocio está en los intereses. Ahora existen planteamientos para convertir la deuda en perpetua y no sólo para España, sino en general. Perpetua es un siglo, que quede allí aparcada y esto haría que los intereses bajaran. Prácticamente estarías pagando un alquiler, entre comillas, de un dinero que utilizaste o estás utilizando. En países del sur evidentemente habrá una quita, porque esta gente no puede pagar la deuda.

En el caso español, ¿la otra alternativa sería un cambio de modelo productivo?   Esto del cambio de modelo productivo lo estoy escuchando desde la Transición. Mire, España tiene una historia y una estructura de PIB en la que la suma de turismo, restauración, hostelería, transporte y ocio es el 25%, un 10% es automóvil y alrededor del 10% es construcción… España hizo la revolución industrial en 1960, Bélgica la tenía en marcha en 1850. España ha perdido un tren y los trenes sólo pasan una vez y lo tomas o no lo tomas. La oportunidad de España como país ya la tuvo en el siglo XVI, con la plata que robaba en América y que no la utilizó para hacer cosas productivas, la desperdició. Cambiar un modelo productivo son siglos. Lo que sí es posible es que zonas de España, Alemania o Francia vayan a más, mientras que los Estados van a menos en beneficio de las corporaciones y los clústeres.

Hacia el final del libro apunta que es inviable continuar con el modelo del café para todos y que es necesario ir hacia sistemas más asimétricos. Esto puede tener consecuencias políticas, y uno puede pensar en Catalunya o el País Vasco.   A mí cuando me preguntan si Catalunya necesita la independencia, yo creo que no, lo que necesita es el Estatuto de Gernika mejorado, es decir, una absoluta autonomía fiscal, autonomía financiera, competencias en el puerto, en los aeropuertos…

Ir hacia este modelo seguro que generaría tensiones políticas en el Estado español, que tiene su tendencia centralista. Sí, pero eso ya no lo decidirán los Estados, sino las grandes corporaciones. El famoso ferrocarril del puerto de Barcelona se hará cuando Hutchinson [compañía china] diga «o tren o me voy»; pues tren. Esto va así. Entonces, ¿quién tiene el poder? ¿El señor Pedro Sánchez? ¿El señor Aragonès? Lo que ocurre es que nos hemos creado una ilusión de querer creer que tenemos un protagonismo y nos han dicho que sí lo teníamos, cosa que no es cierta y llegará un momento en que nos dirán que no y entonces será renta básica, marihuana legal y ocio gratis.

El Ministario de Sanidad privatiza la gestión de las titulaciones

NOTICIA DEL DIARIO MÉDICO. El Ministario de Sanidad privatiza la obtención del título:
 
El Ministerio de Sanidad ha encargado a la empresa Tragsatec la realización de actividades de apoyo para la gestión del Registro Nacional de Especializas en Formación y su sistema de información en 2022-2024. En concreto, según la documentación publicada por el órgano ministerial, el personal adscrito llevará a cabo el tratamiento de 3.000 expedientes de estancias formativas MIR y 8.000 solicitudes e incidencias relativas a especialistas en formación y la tramitación de la expedición de 12.000 títulos y duplicados de especialista en Ciencias de la Salud, además de la elaboración de 28 informes que recojan las actividades de control, gestión y coordinación.
El presupuesto del encargo asciende a la cantidad de 244.314,74 euros y tendrá una duración de hasta un máximo de 24 meses desde el momento de la firma, que corresponde al pasado 29 de marzo.

Desde el pasado 1 de enero de 2022, la expedición de títulos de especialista corresponde exclusivamente al órgano ministerial de Carolina Darias, tal y como el Ministerio de Sanidad refiere en su página web. Dicha expedición, de hecho, se hará «de oficio por el Departamento en formato electrónico, facilitando un certificado sustitutorio a todos los interesados que lo soliciten, en tanto se establece el procedimiento definitivo para dicha expedición».
Aumento «significativo» de solicitudes recibidas.  Sanidad recibió este apoyo de personal técnico y administrativo hasta 2019, lo que permitió “avanzar en el objetivo propuesto”. “Consideramos que debe reiniciarse en años próximos, dado que se comienzan a reactivar procedimientos paralizados por la pandemia, como las estancias formativas para extranjeros, y`dado que la necesidad de seguir incorporando especialistas a nuestro sistema sanitario con las garantías suficientes de formación, es una prioridad, más aún como apoyo tras la situación en el sistema sanitario ocasionada por la crisis del covid”, apunta en el documento, firmado por la nueva directora general de Ordenación ProfesionalCelia Gómez.

Además, el órgano remarca que se tratan de procedicimientos “complejos” y que el volumen de solicitudes recibidas, con un “aumento significativo” en distintos momentos del año, origina una “sobrecarga de trabajo” que no puede ser gestionado en el tiempo necesario, con la dotación de personal actual en el Registro Nacional de Especialistas en Formación.

En concreto, alude a 1.909 estancias formativas concedidas en 2019, antes de la paralización de las mismas en 2020; incorporación de 10.249 residentes en julio de 2021; evaluación de los 35.040 residentes en formación en diciembre de 2021; y emisión de 7.423 certificados de fin de formación la mayoría en mayo de 2021).

Nuevas variantes del Covid-19

Fuente: theconversation.com po 

Los virus de ARN pueden ser excepcionalmente mutables

La evolución tiene dos motores que la impulsan: la variación genética y la selección natural. La variación genética se produce por errores en la replicación del material genético. Estos errores son sorprendentemente infrecuentes, teniendo en cuenta la cantidad de material genético que se replica en cada generación y la velocidad del proceso. Sin embargo, los enormes números de microorganismos o de virus que se replican constantemente hacen que lo infrecuente ocurra. Así las mutaciones se acumulan en la población.La replicación del material genético es más precisa en aquellos organismos y estructuras que usan como soporte de la información el ácido desoxirribonucleico (ADN) porque las maquinarias que la llevan a cabo (las ADN-polimerasas) pueden tener mecanismos de corrección de errores.

Sin embargo, cuando el material genético es el ácido ribonucleico (ARN) la maquinaria de replicación es más imprecisa y los errores son más frecuentes. En consecuencia, los virus de ARN son más propensos a la mutación que los virus de ADN o que las bacterias y otros organismos celulares.

Hay virus de ARN excepcionalmente mutables que forman conjuntos de poblaciones diferentes dentro de una misma persona infectada. Es lo que ocurre, por ejemplo, con el virus de la hepatitis C. Con este se aplica el concepto de “cuasiespecies” para explicar la coexistencia de un gran número de variantes del virus que no se desplazan mutuamente entre sí.

El coronavirus tiene facilidad para adaptarse a distintos ambientes

La selección natural, por otra parte, es el proceso por el que unos organismos tienen mayor éxito reproductivo que otros en un ambiente dado y pueden llegar a desplazar a los competidores haciéndose predominantes o exclusivos.

Como es fácil de entender, aquellas mutaciones que permitan un mayor éxito reproductivo en un ambiente tenderán a hacerse más frecuentes en la población y los organismos que las tienen estarán mejor adaptados a dicho ambiente. En realidad, lo que ocurre es que las variantes con más éxito reproductivo prevalecen y si una variante puede colonizar un entorno nuevo, lo hará y prevalecerá, al menos temporalmente, en él.

Los coronavirus son pequeños virus de ARN con una alta variabilidad. Eso les permite, como grupo, adaptarse a distintos ambientes (infectar diferentes tipos de animales) y generar constantemente nuevas variantes cuya abundancia relativa dependerá de su éxito reproductivo.

De esta forma, desde que el coronavirus SARS-CoV-2 infectó a los primeros humanos en Wuhan, a partir de los cuales se originó la pandemia, han ido surgiendo constantemente nuevas variantes del virus. Su ascenso y descenso en prevalencia ha sido constante, como lo son las olas en el mar.

Estas variantes están catalogadas en estirpes que forman genealogías detalladas, lo que permite hacer un seguimiento epidemiológico riguroso de la pandemia, al igual que se hace de otras como la gripe o el SIDA.

A día de hoy, se estima que ha habido casi 500 millones de casos de coronavirus en el mundo con más de seis millones de fallecimientos. Considerando los millones de partículas víricas que se producen dentro de cada persona infectada y la frecuencia de las mutaciones, la aparición de nuevas variantes del virus es un fenómeno inevitable y que permanecerá constante en el futuro.

La llegada de una nueva serie de variantes

Recientemente se ha empezado a hablar de una nueva serie de variantes de Sars-Cov-2 cuyo nombre empieza por la letra X: XA a XS. Estas variantes son recombinantes de otras cepas ya descritas anteriormente.

Su origen no es como el que he descrito en párrafos anteriores, sino que se han formado en el curso de la coinfección de una misma célula por dos coronavirus de estirpes diferentes. Durante la replicación de los dos virus en una misma célula, pueden combinarse sus materiales genéticos dando lugar a un nuevo virus que reúna características de ambos progenitores. Si este nuevo virus tiene más éxito reproductivo que los otros presentes en la población, predominará y se hará prevalente.

Las nuevas estirpes recombinantes que han suscitado el interés de la sociedad son las denominadas XD, XE y XF y se han detectado principalmente en Francia, Dinamarca y el Reino Unido.

Las tres incluyen material de la cepa BA.1 (ómicron) y, en el caso de las variantes XD y XF, de la variante delta. Puesto que estas variantes han sido detectadas con una cierta abundancia en los países citados, es esperable que su prevalencia aumente ya que tienen un éxito reproductivo suficiente como para destacar.

Los datos disponibles sugieren que estas variantes podrían ser más transmisibles que las anteriores, pero no hay datos significativos que indiquen que vayan a ser de mayor virulencia que las que conocemos.

La recombinación de genomas víricos es un proceso que requiere la coinfección y la formación de una nueva y exitosa molécula recombinante. El proceso se produce debido a que el alto número de virus y de infecciones hace que lo infrecuente, de nuevo, ocurra. La formación de nuevos virus por este sistema es el origen de las cepas pandémicas de gripe que con una recurrencia de entre 20 y 30 años aparecen como resultado de la mezcla de virus de gripe de diferentes orígenes.

El proceso se ve favorecido en el caso del virus de la gripe al tener su genoma (también de ARN) dividido en varias moléculas. En el caso del coronavirus, el proceso debe ser más infrecuente porque su genoma está organizado en una sola molécula y es necesaria la recombinación y no solo los errores de empaquetamiento que dan lugar a las mezclas de genoma en el virus de la gripe.

Y esta es la situación actual: aparecen nuevas variantes que entran en el sistema de seguimiento de la epidemia que tienen los centros de control de enfermedades infecciosas europeo (ECDC y norteamericano (CDC).

El ECDC diferencia tres niveles para organizar la intensidad progresiva del seguimiento de las nuevas variantes víricas: variantes en seguimiento (la XD y la ómicron BA.3), variantes de interés (las cepas ómicron BA.4 y BA.5) y variantes de preocupación (la variante delta y las cepas ómicron BA.1 y BA.2). Las variantes XE y XF no han alcanzado el nivel de relevancia, de momento, como para ser clasificadas como variantes en seguimiento.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud también incluye únicamente la variante XD entre las clasificadas como de seguimiento.

Cuál será el efecto futuro de esas nuevas variantes en la población y en la evolución de la epidemia es algo que no podemos saber con exactitud porque la evolución es una combinación de azar y necesidad; pero podemos tener algunas expectativas basadas en lo que sabemos a partir de la evolución y de epidemias anteriores.

Qué se espera de esta variante

Podemos definir la virulencia de un patógeno como el número de casos graves o muy graves respecto al total de las personas infectadas. Con las debidas precauciones, en general la virulencia de los patógenos suele disminuir con el tiempo de convivencia con el huésped.

Esto se puede explicar porque el éxito reproductivo de un patógeno es mayor cuanto menos daño cause al huésped y, por tanto, más pueda éste transmitir el patógeno. Un perro muerto no transmite la rabia. Por esto, las variantes menos virulentas tienden a propagarse mejor que otras que limitan o eliminan la movilidad del animal o la persona enferma y, con el tiempo, tienden a prevalecer en la comunidad.

Por otra parte, el sistema inmune aprende a enfrentarse a este virus controlando su multiplicación y modulando la respuesta (lo que en el caso de la infección por el coronavirus es esencial en el agravamiento de la enfermedad).

Por tanto, y para concluir, debemos esperar que sigan surgiendo nuevas variantes del coronavirus cuya prevalencia les haga saltar a la prensa y a la vigilancia especial de las organizaciones internacionales. Pero cabe esperar, razonablemente, que estas nuevas variantes tiendan a ser menos virulentas. De esta forma, las sucesivas olas de la pandemia deberían ser cada vez más suaves y la respuesta hospitalaria, en su caso, no se vería afectada significativamente.

 

Los virus de ARN pueden ser excepcionalmente mutables

La evolución tiene dos motores que la impulsan: la variación genética y la selección natural. La variación genética se produce por errores en la replicación del material genético. Estos errores son sorprendentemente infrecuentes, teniendo en cuenta la cantidad de material genético que se replica en cada generación y la velocidad del proceso. Sin embargo, los enormes números de microorganismos o de virus que se replican constantemente hacen que lo infrecuente ocurra. Así las mutaciones se acumulan en la población.

La replicación del material genético es más precisa en aquellos organismos y estructuras que usan como soporte de la información el ácido desoxirribonucleico (ADN) porque las maquinarias que la llevan a cabo (las ADN-polimerasas) pueden tener mecanismos de corrección de errores.

Sin embargo, cuando el material genético es el ácido ribonucleico (ARN) la maquinaria de replicación es más imprecisa y los errores son más frecuentes. En consecuencia, los virus de ARN son más propensos a la mutación que los virus de ADN o que las bacterias y otros organismos celulares.

Hay virus de ARN excepcionalmente mutables que forman conjuntos de poblaciones diferentes dentro de una misma persona infectada. Es lo que ocurre, por ejemplo, con el virus de la hepatitis C. Con este se aplica el concepto de “cuasiespecies” para explicar la coexistencia de un gran número de variantes del virus que no se desplazan mutuamente entre sí.

El coronavirus tiene facilidad para adaptarse a distintos ambientes

La selección natural, por otra parte, es el proceso por el que unos organismos tienen mayor éxito reproductivo que otros en un ambiente dado y pueden llegar a desplazar a los competidores haciéndose predominantes o exclusivos.

Como es fácil de entender, aquellas mutaciones que permitan un mayor éxito reproductivo en un ambiente tenderán a hacerse más frecuentes en la población y los organismos que las tienen estarán mejor adaptados a dicho ambiente. En realidad, lo que ocurre es que las variantes con más éxito reproductivo prevalecen y si una variante puede colonizar un entorno nuevo, lo hará y prevalecerá, al menos temporalmente, en él.

Los coronavirus son pequeños virus de ARN con una alta variabilidad. Eso les permite, como grupo, adaptarse a distintos ambientes (infectar diferentes tipos de animales) y generar constantemente nuevas variantes cuya abundancia relativa dependerá de su éxito reproductivo.

De esta forma, desde que el coronavirus SARS-CoV-2 infectó a los primeros humanos en Wuhan, a partir de los cuales se originó la pandemia, han ido surgiendo constantemente nuevas variantes del virus. Su ascenso y descenso en prevalencia ha sido constante, como lo son las olas en el mar.

Estas variantes están catalogadas en estirpes que forman genealogías detalladas, lo que permite hacer un seguimiento epidemiológico riguroso de la pandemia, al igual que se hace de otras como la gripe o el SIDA.

A día de hoy, se estima que ha habido casi 500 millones de casos de coronavirus en el mundo con más de seis millones de fallecimientos. Considerando los millones de partículas víricas que se producen dentro de cada persona infectada y la frecuencia de las mutaciones, la aparición de nuevas variantes del virus es un fenómeno inevitable y que permanecerá constante en el futuro.

La llegada de una nueva serie de variantes

Recientemente se ha empezado a hablar de una nueva serie de variantes de Sars-Cov-2 cuyo nombre empieza por la letra X: XA a XS. Estas variantes son recombinantes de otras cepas ya descritas anteriormente.

Su origen no es como el que he descrito en párrafos anteriores, sino que se han formado en el curso de la coinfección de una misma célula por dos coronavirus de estirpes diferentes. Durante la replicación de los dos virus en una misma célula, pueden combinarse sus materiales genéticos dando lugar a un nuevo virus que reúna características de ambos progenitores. Si este nuevo virus tiene más éxito reproductivo que los otros presentes en la población, predominará y se hará prevalente.

Las nuevas estirpes recombinantes que han suscitado el interés de la sociedad son las denominadas XD, XE y XF y se han detectado principalmente en Francia, Dinamarca y el Reino Unido.

Las tres incluyen material de la cepa BA.1 (ómicron) y, en el caso de las variantes XD y XF, de la variante delta. Puesto que estas variantes han sido detectadas con una cierta abundancia en los países citados, es esperable que su prevalencia aumente ya que tienen un éxito reproductivo suficiente como para destacar.

Los datos disponibles sugieren que estas variantes podrían ser más transmisibles que las anteriores, pero no hay datos significativos que indiquen que vayan a ser de mayor virulencia que las que conocemos.

La recombinación de genomas víricos es un proceso que requiere la coinfección y la formación de una nueva y exitosa molécula recombinante. El proceso se produce debido a que el alto número de virus y de infecciones hace que lo infrecuente, de nuevo, ocurra. La formación de nuevos virus por este sistema es el origen de las cepas pandémicas de gripe que con una recurrencia de entre 20 y 30 años aparecen como resultado de la mezcla de virus de gripe de diferentes orígenes.

El proceso se ve favorecido en el caso del virus de la gripe al tener su genoma (también de ARN) dividido en varias moléculas. En el caso del coronavirus, el proceso debe ser más infrecuente porque su genoma está organizado en una sola molécula y es necesaria la recombinación y no solo los errores de empaquetamiento que dan lugar a las mezclas de genoma en el virus de la gripe.

Y esta es la situación actual: aparecen nuevas variantes que entran en el sistema de seguimiento de la epidemia que tienen los centros de control de enfermedades infecciosas europeo (ECDC y norteamericano (CDC).

El ECDC diferencia tres niveles para organizar la intensidad progresiva del seguimiento de las nuevas variantes víricas: variantes en seguimiento (la XD y la ómicron BA.3), variantes de interés (las cepas ómicron BA.4 y BA.5) y variantes de preocupación (la variante delta y las cepas ómicron BA.1 y BA.2). Las variantes XE y XF no han alcanzado el nivel de relevancia, de momento, como para ser clasificadas como variantes en seguimiento.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud también incluye únicamente la variante XD entre las clasificadas como de seguimiento.

Cuál será el efecto futuro de esas nuevas variantes en la población y en la evolución de la epidemia es algo que no podemos saber con exactitud porque la evolución es una combinación de azar y necesidad; pero podemos tener algunas expectativas basadas en lo que sabemos a partir de la evolución y de epidemias anteriores.

Qué se espera de esta variante

Podemos definir la virulencia de un patógeno como el número de casos graves o muy graves respecto al total de las personas infectadas. Con las debidas precauciones, en general la virulencia de los patógenos suele disminuir con el tiempo de convivencia con el huésped.

Esto se puede explicar porque el éxito reproductivo de un patógeno es mayor cuanto menos daño cause al huésped y, por tanto, más pueda éste transmitir el patógeno. Un perro muerto no transmite la rabia. Por esto, las variantes menos virulentas tienden a propagarse mejor que otras que limitan o eliminan la movilidad del animal o la persona enferma y, con el tiempo, tienden a prevalecer en la comunidad.

Por otra parte, el sistema inmune aprende a enfrentarse a este virus controlando su multiplicación y modulando la respuesta (lo que en el caso de la infección por el coronavirus es esencial en el agravamiento de la enfermedad).

Por tanto, y para concluir, debemos esperar que sigan surgiendo nuevas variantes del coronavirus cuya prevalencia les haga saltar a la prensa y a la vigilancia especial de las organizaciones internacionales. Pero cabe esperar, razonablemente, que estas nuevas variantes tiendan a ser menos virulentas. De esta forma, las sucesivas olas de la pandemia deberían ser cada vez más suaves y la respuesta hospitalaria, en su caso, no se vería afectada significativamente.