Partículas finas: Cuanto más miramos, más encontramos

British Medical Journal 2019; 367: l6609 https://www.bmj.com/content/367/bmj.l6609

No debería ser una novedad para nadie que la contaminación del aire causa enfermedades, discapacidades y muertes, pero esta semana agregamos nuevas causas y consecuencias. Yaguang Wei y sus colegas revisaron los datos de ingresos hospitalarios de pacientes de Medicare en los EE. UU. y su relación con los niveles de partículas aéreas, recogiendo una larga lista de problemas asociados a la exposición a corto plazo de la contaminación del aire (doi: 10.1136 / bmj.l6258 ). Estas asociaciones se producen incluso en niveles de contaminación por debajo de las pautas de la Organización Mundial de la Salud. Lo que confirma que que no hay un límite inferior seguro.

Cuanto más miramos, más encontramos: Las partículas finas (PM) de diámetro inferior a 2.5 micras (PM 2.5 ) son ubicuas, emanando especialmente de fuentes de transporte y combustión. Desde 1993 un estudio pionero que muestra una clara asociación entre las PM 2,5 y las tasas de mortalidad en seis ciudades de los Estados Unidos, se han hecho muchos intentos para cuantificar la carga anual mundial de mortalidad debido a la PM 2.5 : – 0,8 millones en 2005, 3,15 millones en 2015, y casi 9 millones en 2018. Este aumento no refleja un incremento de 10 veces en la exposición a PM 2.5 , sino un modelo mejorado del estudio de las PM 2.5 y de las asociaciones con las enfermedades y la mortalidad.

Las PM 2.5 se han asociado con enfermedades del sistema respiratorio y cardiovascular, y es probable que la enfermedad cardiovascular ocurra a por la inflamación sistémica y la translocación de partículas a la circulación. De hecho, se han encontrado partículas ultrafinas (<100 nanómetros de diámetro) en el cerebro y el corazón. Esto sugiere que los efectos no se limitan a los sistemas respiratorio y cardiovascular y que hay nuevas asociaciones .

Un estudio de Yaguang Wei y colegas (doi: 10.1136 / bmj.l6258 ) confirma las asociaciones previamente establecidas entre la concentración de PM 2.5  y las enfermedades respiratorias, cardiovasculares, Parkinson, y diabetes mellitus. Los autores encontraron que cada aumento de 1 μg / m 3 en PM 2.5 se asoció con 2.050 ingresos hospitalarios adicionales, 12.216 días en el hospital y $ 31 millones (€ 28 millones) en costos de atención sanitaria. Así mismo se encontraron asociaciones entre los niveles de PM 2.5 con otras enfermedades, cuya asociación hasta ahora no era conocida, como septicemia; trastornos de fluidos y electrolitos; insuficiencia renal; e infecciones del tracto urinario, la piel y el tejido subcutáneo. Teniendo en cuenta los valores correspondientes presentados para la carga de enfermedades ya asociadas con la exposición a PM 2.5 , la carga de estas enfermedades recientemente asociadas representa el 31-38% del efecto total de PM 2.5 asociado, similar a una cifra reciente para la carga de enfermedad no previamente asociado con PM 2.5 . 10 Estos hallazgos sugieren que las cifras actuales de morbilidad asociada a PM 2.5 , están siendo considerablemente subestimadas.

Cabe destacar que estas asociaciones se mantuvieron incluso cuando concentración de PM 2.5 estaba por debajo de la directriz de la Organización Mundial de la Salud de 25 μg / m 3 , confirmando las conclusiones de otros autores que no encontraron un límite inferior seguro para la exposición a PM 2.5 .  Es importante saber que incluso pequeñas reducciones en la concentración de PM 2.5 podrían tener beneficios sustanciales sobre la población, Un dato a considerar es que el seguro de salud financiado por el gobierno en los EE. UU. (Medicare), está sesgado hacia las personas mayores de 65 años, ciertos grupos étnicos y personas de bajos ingresos. 

Las personas de bajos ingresos y las minorías étnicas tienden a verse más afectadas, y más expuestas. que otras por la exposición a las PM.  La contaminación del aire es un problema global y debe abordarse como tal. Si bien la OMS está revisando actualmente sus directrices, estas no son jurídicamente vinculantes. Sin embargo, reducir las concentraciones de contaminantes es fundamental para reducir la incidencia y la exacerbación de la miríada de condiciones que se han asociado, con diferentes evidencias, con PM y otros contaminantes del aire. 

Nuestro conocimiento de los efectos de las PM en la salud todavía es deficiente. Necesitamos urgentemente más investigación epidemiológica para descubrir nuevas asociaciones de enfermedades e investigación toxicológica para explorar posibles mecanismos causales.  Durante los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, las restricciones del transporte y de la industria mejoraron sustancialmente la calidad del aire, con una caída del 46% en el riesgo relativo de visitas ambulatorias por asma. 

Aún queda mucho por aprender, pero no debemos confundir las brechas de conocimiento con la escasez de evidencia. Cuanto antes actuemos, antes la población mundial obtendrá los beneficios.

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