Tareas del nuevo Gobierno, Juan Simó

Algunos comentarios de Juan Simó en Acta Sanitaria sobre las tareas del nuevo gobierno
Igualdad de oportunidades. Un gobierno progresista trabaja fundamentalmente para que todos los ciudadanos, sin distinción alguna, tengan igualdad de oportunidades y de derechos individuales y colectivos y, además, sean éstos respetados. Un gobierno progresista se caracteriza por la defensa de los derechos de igualdad, libertad y justicia (también social), por preservar el bien común y la solidaridad y, también, por hacer que los ciudadanos, instituciones y corporaciones cumplan con sus obligaciones, pues no sólo con derechos se construye una sociedad.
Progresismo en la atención sanitaria pública- Por ejemplo, y para abrir boca, no es progresista en sanidad eliminar el copago farmacéutico a los pensionistas. Hacer eso no es ser progresista. Al respecto, es progresista reducir el copago farmacéutico (nunca eliminar), hasta lo simbólico si es necesario, a los individuos con menos recursos que en España no son, precisamente, quienes reciben una pensión de jubilación. En este ámbito, también es progresista, equiparar el copago en farmacia de receta entre los individuos atendidos en el SNS y los atendidos en las mutualidades del Estado (Muface y demás), igualando el copago de estos últimos al copago de los primeros.

Por cierto, y hablando del mutualismo, ya va siendo hora de que este subsistema, preconstitucional y franquista, sea eliminado desde el punto de vista sanitario y sus beneficiarios (todos empleados públicos) sean atendidos en el Sistema Nacional de Salud (SNS) y, especialmente, en su atención primaria. Hacer esto es ser progresista. Haber mantenido este subsistema mutualista durante más de 40 años no ha sido progresista.

Seguros médicos. Y en esa línea, también es progresista retirar la incentivación fiscal a los seguros médicos privados que, sin contar los dos millones de mutualistas, tienen ya en España unos 10,5 millones de individuos, muchos de ellos incentivados fiscalmente; es decir, pagados con el dinero de todos. Ya sabemos que no son, precisamente, los individuos más pobres quienes compran dichos seguros y que, por tanto, con el dinero público (más de 1.000 millones de € anuales), se pagan seguros médicos privados a individuos de clases medias-altas. No parece ser esto muy progresista.

También sería muy progresista retirar todas esas “regalías sanitarias” mediante las cuales se gastan anualmente decenas de millones de euros públicos en regalar seguros médicos privados a miembros o empleados (y familiares) de instituciones, empresas u organismos públicos (Banco de España, Televisión Española, Ayuntamientos, Cabildos, Diputaciones, Parlamentos Autonómicos, etc.) pese a estar cubiertos todos ellos por el SNS y su atención primaria.

Nuestro SNS, nacido de la Ley General de Sanidad de 1986, iba a convertirse en la única «asistencia sanitaria pública» española, igual para todos los españoles sin distinción alguna. Ya ven que no ha sido así. Sanidad Pública, en realidad, es toda aquella asistencia sanitaria que se paga con dinero público: desde el SNS (que debería ser la única «sanidad pública») hasta las «regalías sanitarias», pasando por los subsistemas mutualistas y la incentivación fiscal a la compra de seguros médicos privados.

 

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