Salud Mental y Atención Primaria

Documento presentado por Pedro Marina en la concentración «Salvemos la Atención Primaria»

Oviedo 12 de diciembre de 2021

EN DEFENSA DE LA SALUD MENTAL Y LA ATENCIÓN PRIMARIA DE SALUD

Las asociaciones implicadas en la promoción y el cuidado de la salud mental firmantes de este escrito queremos expresar nuestra preocupación por la situación de abandono en la que se encuentra la atención primaria de salud y el impacto de tal estado en la asistencia a la salud mental de la ciudadanía. Y al mismo tiempo revindicar las medidas necesarias para revertir dicho escenario.

En los últimos años, tras la crisis de 2008, el sistema sanitario público se ha ido debilitando debido a recortes y políticas de austeridad. Una desinversión que no ha sido homogénea, siendo la atención primaria, junto con los recursos más comunitarios (salud pública, salud mental, etc.), quienes más lo han sufrido. Así, el gasto en personal ha crecido en atención primaria un 49% menos que en los hospitales desde 2008. En esta situación de precariedad la atención primaria ha debido hacer frente al enorme desafío de la atención a la COVID 19, y a pesar del enorme esfuerzo desplegado por sus profesionales, médicas/os, enfermeras/os y personal de la administración, la atención primaria se encuentra en situación de colapso.

Y esta situación tiene un enorme coste social, asistencial y profesional. Porque a pesar del arduo trabajo de las/os profesionales no son capaces de atender satisfactoriamente la formidable carga de trabajo generando desánimo, mientras el descontento de la población recae sobre sus cuidadores y pone en cuestión el crucial papel de la primaria en la organización sanitaria.

Es precisamente este papel el que se debe rescatar para que la atención primaria, junto con los recursos asistenciales de la salud mental, puedan dar una respuesta atinada a las demandas derivada de las aflicciones y aprietos personales y familiares producidas por la pandemia que se presentan como una ola de enfermedades o trastornos mentales sobrevenidos.

La salud mental no es el producto exclusivo de factores constitucionales o habilidades mentales personales, sino que está notablemente influida por el entorno. El informe final de la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud de la OMS (2008) fue un documento pionero que logró dar mayor visibilidad a los determinantes sociales. La medicina, en particular su componente de salud mental, es en gran medida una ciencia social y su práctica debería regirse por esta noción. La salud en general y la salud mental en especial está influenciada por las desigualdades, la discriminación y el entorno físico y psicosocial.

Así pues, para cuidar la salud mental de las personas es fundamental una atención primaria protegida y bien dotada que le permita ejercer sus atributos y funciones principales, entre las que está la integralidad o perspectiva biopsicosocial, que implica que lo psicológico queda entrelazado con lo físico y lo social, y la capacidad de los profesionales para acompañar a las personas a lo largo de los distintos procesos de salud de sus vidas, lo que aporta un conocimiento mutuo que permite una atención centrada en la persona y no en la enfermedad.

Lamentablemente este saber generalista y centrado en las personas está a menudo denostado desde paradigmas más tecnificados y biomédicos. Pero si bien en cada enfermedad individual un especialista focal consigue mejores indicadores, las/os profesionales de atención primaria aportan a las personas igual nivel funcional a menor coste y mejor nivel de salud global con más calidad y equidad para las comunidades. Y esto es principal en el cuidado de la salud mental.

Por todo ello, desde nuestras asociaciones reclamamos que en el terreno político y de la gestión se resuelva la discordancia entre palabras y hechos y se pase de reconocer las dificultades de la atención primaria a la dotación adecuada de medios y recursos. Pero no de cualquier manera.

Para salir de la situación de crisis crónica en la que está instalada la atención primaria se requiere un cambio de paradigma que permita una distribución de los recursos desde una perspectiva generalista y comunitaria por contraposición a la actual: hospitalocentrista, tecnificada, biologicista e individualista. Y por supuesto:

  • Aumento del presupuesto destinado a la atención primaria con el objetivo de acercarse a las ratios de calidad establecidos por la OMS

  • Un funcionamiento del sistema sanitario verdaderamente centrado en la atención primaria.

  • Un sistema sanitario atento a los determinantes sociales de la salud y las necesidades de la comunidad.

  • Aumento de las plantillas de los equipos con potenciación de las/os profesionales expertos en el desarrollo comunitario de los cuidados, con contratos dignos y estables que terminen con la precariedad y garanticen la continuidad.

Acompañados, cuando de salud mental se trata, de una financiación adecuada de la atención a la salud mental, promoviendo la recuperación de la orientación y el trabajo comunitario y la entrada de voces procedentes de personas con experiencia en primera persona, articulando un sistema de trabajo y coordinación entre la salud mental y la atención primaria basado en un modelo de colaboración estrecha, accesible y cotidiana.

Esto es lo que revindicamos y a lo que como profesionales y ciudadanas/os aspiramos.

Por orden alfabético:

AFESA Salud Mental Asturias

Asociación Asturiana de Salud Mental AEN

Asociación Española de Enfermería de Salud Mental Asturias

Hierbabuena Salud Mental

Sociedad de Psicología Clínica de Asturias (SOPCA)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.