Las pandemias serán más frecuentes, se extenderán más rápidamente y matarán a más personas

Fuente: Viento Sur. Artículo original publicado en Climate&Capitalism, 5/3/2024]
Este es el primero de una serie de artículos sobre las causas e implicaciones del descenso del capitalismo global a una era donde las enfermedades infecciosas son cada vez más comunes. Mis opiniones están sujetas a debate continuo y a la prueba de la práctica. Espero sus comentarios, críticas y correcciones – Ian Angus[1].

«Hemos entrado en una era de pandemias». Doctor Anthony Fauci

El primer caso de lo que luego se llamó COVID-19 se diagnosticó en Wuhan, China, en diciembre de 2019. En cuestión de meses, esta zoonosis —es decir, una enfermedad de origen animal— se extendió a una velocidad sin precedentes, afectando a todos los países, sino a todas las personas, del planeta.

En marzo de 2024, fuentes oficiales estimaban que 703 millones de personas en todo el mundo habían contraído el COVID-19 y que algo más de 7 millones de ellas habían muerto[2], pero la realidad es mucho peor. The Economist calcula que el “exceso de mortalidad” durante la pandemia es de dos a cuatro veces superior a las cifras oficiales[3], lo que la convierte en la tercera pandemia más mortífera de los tiempos modernos, superada sólo por la gran gripe de 1918-1920 y el VIH/SIDA desde 1980.

Además de sus efectos directos sobre la salud y la mortalidad, la pandemia ha desencadenado lo que el Banco Mundial describe como “la mayor crisis económica mundial desde hace más de un siglo”[4]: el número de personas que viven en la pobreza absoluta ha aumentado en al menos 500 millones, la educación de cientos de millones de niños y adultos jóvenes se vio interrumpida y se perdieron innumerables empleos. “La actividad económica se contrajo en 2020 en aproximadamente el 90% de los países, superando al número de países que experimentaron tal caída durante las dos guerras mundiales, la Gran Depresión de la década de 1930, las crisis de deuda de las economías emergentes de la década de 1980 y la crisis financiera global de 2007-2009”[5].

A diferencia de las pandemias anteriores, el COVID-19 es parte de una ola de nuevas enfermedades infecciosas que, según los científicos, marca la llegada de un período “cualitativamente distinto” en la salud humana[6], que “revertirá muchos de los avances logrados en el siglo XX en la lucha contra las enfermedades infecciosas mortales… [y] volverá a la humanidad a un régimen de salud anterior caracterizado por una alta mortalidad debida a enfermedades infecciosas mortales”. Contrariamente a las predicciones optimistas del siglo XX, las enfermedades infecciosas no han sido derrotadas. Están proliferando nuevas enfermedades y muchas enfermedades que se creían erradicadas han resurgido y plantean una gran amenaza para la salud humana[7].

La lista de las recién llegadas incluye la chikungunya, la fiebre Q [inhalación de polvaredas contaminadas por animales infectados], la enfermedad de Chagas, las gripes múltiples, la peste porcina, la enfermedad de Lyme, Zika, SARS, MERS, Nipah [transmitido a través de bebidas y alimentos contaminados con excrementos de murciélago frugívoro], Mpox [viruela del mono], Ébola y muchas otras, además de enemigos resurgentes como el cólera, el ántrax, la polio, el sarampión, la tuberculosis, la malaria y la fiebre amarilla. Según las Proceeding of the National Academy, al ritmo actual, la probabilidad anual de epidemias extremas podría triplicarse en las próximas décadas[8].

Como escribe el epidemiólogo marxista Rob Wallace, la aparición y reaparición simultáneas de múltiples enfermedades contagiosas no es pura coincidencia.

No nos equivoquemos, estas sucesivas epidemias están interconectadas. Y no nos llegan por casualidad; representan los resultados no deseados de lo que hacemos. Reflejan la convergencia de dos formas de crisis en nuestro planeta. La primera crisis es ecológica, la segunda es médica. Cuando los dos se cruzan, sus consecuencias compartidas emergen como un conjunto de nuevas enfermedades extrañas y terribles, que surgen de fuentes inesperadas[9].

A mediados de 2020, mientras los políticos científicamente analfabetos seguían afirmando que la COVID-19 no era peor que la gripe y que pronto desaparecería, la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) convocó a un grupo multidisciplinario de expertos científicos para resumir el estado del conocimiento científico sobre el COVID-19 y otras enfermedades que se transmiten de animales a humanos[10]. El informe de los expertos —que tuvo la singular ventaja de no haber sido diluido ni alterado por políticos y burócratas— ofreció una explicación muy diferente de los peligros que plantean las enfermedades zoonóticas en nuestro tiempo. Aquí hay algunos extractos:

  • “Las pandemias representan una amenaza existencial para la salud y el bienestar de las personas en nuestro planeta. La evidencia científica revisada en este informe muestra que las pandemias son cada vez más frecuentes, debido al aumento continuo de las enfermedades emergentes subyacentes que las desencadenan. En ausencia de estrategias preventivas, las pandemias aparecerán con mayor frecuencia, se propagarán más rápidamente, matarán a más personas y afectarán a la economía global con un impacto más devastador que nunca”.
  • “El riesgo de una pandemia está aumentando rápidamente: cada año surgen más de cinco nuevas enfermedades en humanos, cada una de las cuales tiene el potencial de propagarse y convertirse en una pandemia. El riesgo de una pandemia está vinculado al aumento exponencial de los cambios antropogénicos. Por lo tanto, es un error responsabilizar a la fauna salvaje de la aparición de enfermedades, porque la aparición es causada por las actividades humanas y el impacto de estas actividades en el medio ambiente”.
  • “Las causas subyacentes de las pandemias son los mismos cambios ambientales globales que están impulsando la pérdida de biodiversidad y el cambio climático. Estos incluyen el cambio de uso de la tierra, la expansión e intensificación de la agricultura y el comercio y consumo de especies salvajes”.

En resumen, la destrucción ecológica global que los científicos del sistema terrestre han denominado la “Gran Aceleración” [Great Acceleration] está llevando a la humanidad a una era de “Gran Enfermedad” [Great Sickening]. A menos que se realicen cambios radicales, podemos esperar que la COVID-19 no sea la última pandemia mundial, ni la más mortífera.

Un fenómeno sin precedentes en la historia

Al comienzo de la crisis, el historiador Mike Davis [1946-2022] describió la aparición del COVID-19 como una “apertura a una era de pestes”[11]. Esta nueva era de calamidades plantea un gran desafío a los movimientos por un desarrollo humano sostenible, tanto en el corto plazo: ¿qué medidas deberíamos exigir para mitigar los efectos devastadores de la COVID y sus sucesoras? —y a largo plazo—, ¿cómo afectará la presencia y la probable aparición de nuevas enfermedades mortales a nuestra capacidad de levantar un mundo nuevo a partir de las cenizas del viejo?

La era de las pandemias da una nueva urgencia al lema clásico “socialismo o barbarie” y podría decirse que inclina aún más la balanza de las probabilidades sociales hacia lo que, según Marx y Engels, podría ser “la ruina de las diversas clases en lucha” [Manifiesto comunista].

Ésta no es una crisis como cualquier otra y no debería tratarse como un paso más en la larga lista de males del capitalismo. Como escribe Sean Creaven en Contagion Capitalism, “hay muchas razones para ver la actual crisis epidemiológica de la sociedad (e incluso de la naturaleza) como cualitativamente diferente de todas las que la han precedido, es decir, como históricamente sin precedentes”[12].

Una crisis sin precedentes requiere una respuesta sin precedentes. Para afrontar el desafío, la izquierda no debe limitarse a criticar los fracasos de los gobiernos y culpar al capitalismo por ellos. No podremos superar, ni escapar a la era de las pandemias, si no desarrollamos un análisis científico (social y biológico) serio de la crisis epidemiológica del antropoceno. El colectivo revolucionario Chuang[13] lo dice claramente en su relato esencial de la pandemia en China, Social Contagion:

No es el momento de emprender un simple ejercicio marxista de “Scooby-Doo” [Scoubidou] de quitarle la máscara al villano para revelar que, sí, de hecho, ¡fue el capitalismo el que causó el coronavirus desde el principio!… Por supuesto, el capitalismo es culpable, pero ¿cómo se relaciona exactamente la esfera socioeconómica con la esfera biológica y qué lecciones podemos aprender de toda esta experiencia?[14].

Notas

  1. David M. Morens and Anthony S. Fauci, “Emerging Pandemic Diseases: How We Got to COVID-19,” Cell 182, no. 5 (September 2020): 1077. Anthony S. Fauci, immunólogo, ex-consejero sanitario en jefe el Presidente de los Estados Unidos (enero 2021-diciembre 2022) y director del National Institute of Allergy and Infectious Diseases (1984-2022). 
  2. Coronavirus Tracker,” March 2, 2024. 
  3. Excess Mortality during the Coronavirus Pandemic (COVID-19),” Our World in Data (blog), February 29, 2024. 
  4. World Bank, World Development Report 2022, (Washington, DC: World Bank, 2022). 
  5. World Bank, 1. 
  6. Ronald Barrett et al., “Emerging and Re-Emerging Infectious Diseases: The Third Epidemiologic Transition,” Annual Review of Anthropology27, no. 1 (October 1998): 248. 
  7. Katherine Hirschfeld, “Microbial Insurgency: Theorizing Global Health in the Anthropocene,” The Anthropocene Review 7, no. 1 (April 2020): 4. 
  8. Marco Marani et al., “Intensity and Frequency of Extreme Novel Epidemics“, Proceedings of the National Academy of Sciences 118, no. 35 (August 31, 2021): 1. 
  9. Rob Wallace, “The Virus and the Virus,” Counterpunch (blog), June 14, 2013. 
  10. IPBES, “Workshop Report on Biodiversity and Pandemics of the Intergovernmental Platform on Biodiversity and Ecosystem Services (IPBES),” October 29, 2020. 
  11. Mike Davis, “C’est La Lutte Finale,” Progressive International, April 30, 2020. 
  12. Creaven, Sean, Contagion Capitalism: Pandemics in the Corporate Age (London: Routledge, 2024), 255. 
  13. La versión francesa tiene por título Contagion sociale. Guerre de classe et pandémie en Chine, Niet Editions, août 2022. El editor precisa: “Chuang es un colectivo comunista internacional la mayoría de cuyos miembros vive en China. En Contagion sociale, relatan la historia inédita de la epidemia de Covid-19 en Wuhan y en el resto del país, y cuentan las luchas cotidianas de la población, cercada entre un virus letal y un Estado represivo” (Réd. 
  14. Chuang, Social Contagion: And Other Material on Microbiological Class War in China (Chicago, IL: Charles H. Kerr Publishing Company, 2021), 10 

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